16.6.13

El Elemento

Hay libros que entretienen, libros que nos hacen reír o llorar, libros que nos mueven o conmueven, libros inolvidables, libros que hacen juego con las telas del sofá, libros de texto y libros, en general.
El que voy a recomendarles entra en la categoría de "libros que pueden cambiar la vida de alguien".  Conocí a su autor de casualidad en las magníficas charlas de TED, que siempre estoy recomendando a todo el mundo de manera un poco pesada.

Sir Ken Robinson es un ídolo de masas en el mundo de la pedagogía y la creatividad.  Sus conferencias suelen acabar con el público en pie ovacionando sus ideas y su forma de contarlas.  La titulada "La escuela mata la creatividad" ha sido vista más de 16 millones de veces.  Es alguien que ha sabido arrastrar a mucha gente, gobiernos y entidades hacia la exploración de la creatividad y a desechar los esquemas consabidos del academicismo ilustrado y decimonónico.

Primero leí de él Out of our minds. Learning to be creative, pero cuando estaba terminándolo su lectura se superpuso a la de El Elemento.  La tesis de este hombre, un inglés guasón que arrastra una pierna debido a una poliomielitis que sufrió en la infancia, es la siguiente: no podemos restringir el concepto de inteligencia a unas cuantas habilidades académicas tales como memorizar, leer, escribir y realizar cómputos numéricos.  Las inteligencias son múltiples (ya lo dijo Gardner)  y la creatividad está siendo denostada por los sistemas educativos de todo el mundo, que priorizan ciertas habilidades en detrimento de las habilidades físicas o artísticas.  De ahí que muchos sean los que han fracasado en el colegio y han triunfado en la vida (el libro está lleno de ejemplos reales).  Cada persona debe encontrar su "elemento", su sitio en el mundo, aquella actividad en la que se siente verdadera, profunda y definitivamente a gusto.

Tengo el libro literalmente machacado de subrayados electrónicos.  Esto me permite traer citas a esta entrada sin tener que copiarlas.  Luego las pondré.

A muchos (eruditos de distinto pelaje, especialistas de miras estrechas, rancios catedráticos de alabastrinas sienes) El Elemento les parecerá banal, fácil, popular, de autoayuda y rozará el perogrullo.  Allá cada uno con sus opiniones, pero está contando con tal claridad y sentido del humor que me ha hecho pensar más de lo que me esperaba y, por supuesto, muchísimo más que sesudos tratados trufados de bibliografía y notas a pie de página sobre cualquier tema abismalmente incomprensible.

A todos ustedes les pueden interesar más o menos las cosas que a mí me interesan: Japón, Leonard Cohen, la lengua, la literatura, el cine, Al-Ándalus, la historia de eso que llaman España, el humor, los jardines de arena de Kioto,  los epigramas, la música de Erik Satie, la poesía, el jazz, los agujeros negros, Carl Jung, el zen, los evangelios apócrifos, la filosofía, los telescopios, Boleros Imperfectos, los haikus, las obras inacabadas, la fotografía improvisada, la tecnología aeroespacial...  Pero sin duda les tiene que interesar indagar en qué les interesa verdaderamente a ustedes, en cuál es su "elemento".

Aquí les dejo algunas citas.  Espero que no sean muchas:

- "Lo que espero que encuentres aquí es una nueva forma de considerar tu potencial y el de aquellos que te rodean".

- "El Elemento tiene dos características principales, y hay dos condiciones para estar en él. Las características son: capacidad y vocación. Las condiciones son: actitud y oportunidad. La secuencia es más o menos así: lo entiendo; me encanta; lo quiero; ¿dónde está?"



- "La cuestión es que la mayoría de los sistemas educativos de masas se crearon hace relativamente poco, en los siglos XVIII y XIX, y se diseñaron para responder a los intereses económicos de aquellos tiempos, marcados por la Revolución Industrial en Europa y en Norteamérica. Las competencias en matemáticas, ciencias y lenguas eran imprescindibles en las economías industriales".

-"...si no estás preparado para equivocarte, nunca se te ocurrirá nada original".

- "La opinión general dice algo así: todos nacemos con cierta cantidad fija de inteligencia. Es una particularidad, como tener los ojos verdes o azules, o tener las extremidades largas o cortas. La inteligencia se manifiesta en ciertas actividades, especialmente en las matemáticas y en la manera de utilizar las palabras. Es posible medir cuánta inteligencia tenemos mediante cuestionarios de lápiz y papel, y expresarlo con dígitos. Ya está. Espero que, dicho de un modo tan contundente, esta descripción de la inteligencia suene tan discutible como en realidad es".


- "Si no has aprendido a pensar de forma creativa y a explorar tu verdadera capacidad, ¿qué harás entonces? Mejor dicho, ¿qué harán nuestros hijos si continuamos preparándolos para la vida siguiendo los modelos antiguos de educación?"

- "Uno de los enemigos de la creatividad y la innovación, en particular en relación con nuestro propio crecimiento, es el sentido común. El dramaturgo Bertolt Brecht dijo que cuando algo nos parece lo más evidente del mundo no hacemos ningún esfuerzo por entenderlo".

- "Ya que lo único que sabemos del futuro es que será diferente, sería inteligente por nuestra parte que hiciéramos eso mismo".

- "...las personas que has conocido en este capítulo y la mayoría de las personas de las páginas siguientes tienen en común que hacen lo que les gusta y al hacerlo se sienten realmente ellos mismos: les parece que el tiempo transcurre de manera diferente y se sienten más vivos, más centrados y llenos de vida que en cualquier otro momento".

- "Nuestras capacidades son muy personales. Pueden servir para actividades generales, como las matemáticas, la música, el deporte, la poesía o la teoría política. También pueden ser muy específicas: no la música en general, sino el jazz o el rap. No los instrumentos de viento en general, sino la flauta. No la ciencia, sino la bioquímica. No el atletismo, sino el salto de longitud".


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